I Don’t Share My Meals With My Child/No Comparto Alimentos Con Mi Hijo

(Abajo para el español)

Call it selfish.  Call it egocentric and self-centered.  Call it whatever you want – but I don’t like sharing my meals, especially with my son.

I watch as his father and grandparents love giving him food off their plate – sharing the best parts of their dinner with our boy. It is amusing to watch him open his mouth wide to receive the yummiest spoonfuls from their plates.  A few times he has affectionately cuddled into their laps and shares in their meal once he has finished his own.

When it comes to mommy’s plate…not much is really freely given.

At first I thought there was something wrong with me.  Really, Karen?  Really, you can’t share a bite of food with your little boy – to whom you give EVERYTHING?

And there was my answer.

I do give everything of me to my son.  My days and nights revolve around him.  His activities, his emotional, physical, moral and educational needs are at the forefront of every decision I make, of every action I take.  His comfort and well-being is my priority always.

So, when I refuse to share my dinner with him it’s my way of keeping something for myself.  Of reminding myself that I matter too.  This is a lesson that parenting has taught me quite clearly – but that’s another post for another day.

I think every mother keeps something to herself – something to remind her that she too matters.  And, I don’t mean the big things – like time to exercise, time with friends, leaving them an extra hour at day care for “me time”, or even separate vacations.  I mean little things in the daily grind, like not sharing food, keeping a secret chocolate stash or extra t.v. time for them while a steamy book is read.

After all, a happy mommy equals a happier child and a happier home.

What are the small ways you stay happy (and sane) every day to remind yourself that you matter?


En español

Digamos que es egoísta. Digamos que es egocéntrico. Llámalo como quieras – pero no me gusta compartir mi comida con mi hijo.

Veo que su padre y sus abuelos les encanta darle comida de su plato – dando las mejores partes de su cena a nuestro hijo. Es divertido ver cómo abre su boca para recibir las cucharadas más delicioso de sus platos. Algunas veces se sienta cariñosamente y recibe la comida de sus familiares una vez que ha terminado la suya.

Cuando se trata del plato de la mamá … no mucho se le da muy libremente.

Al principio pensé que había algo malo en mí. Realmente, Karen? Realmente, no puedes compartir un bocado de comida con tu niño – a quien le doy todo?

Encontré mi respuesta.

Doy todo de mí a mi hijo. Mis días y noches giran a su alrededor. Sus actividades, sus necesidades emocionales, físicas, morales y educativas son la vanguardia de todas las decisiones que tomo, de todas las acciones que tomo. Su comodidad y su bienestar es mi prioridad siempre.

Así que, cuando me niego a compartir la cena con él, es mi manera de guardar algo para mí. De recordárdme a mí misma que yo soy importante. Esta es una lección que la maternidad me ha enseñado muy claramente – pero eso es otro post para otro día.

Creo que cada madre guarda algo para sí misma – algo para recordarle que ella también es importante. Y, no me refiero a las cosas grandes – como el tiempo para hacer ejercicio, pasar tiempo con las amigas, dejar los hijos una hora extra en la guardería para tener “tiempo para mí”, incluso tomar vacaciones por separado. Me refiero a las pequeñas cosas en la rutina diaria, como no compartir alimentos, mantener un alijo de chocolate secreto o alargar el tiempo para ellos ver television, mientras que un libro bueno se lee.

Después de todo, una mamá feliz mantiene a un niño feliz y un hogar feliz.

¿Cuáles son las pequeñas cosas que te hacen contenta (y cuerda) todos los días para recordar que eres importante?

A Lesson in Fun

(En Español abajo)

For our family vacation this year, my husband and I considered renting a cottage and spending time by the lake.  But after a seemingly interminable winter, lukewarm spring and less than promising summer, we wanted GUARANTEED sunshine, heat and all-around beach weather.

Scrap the cottage.  We wanted SUN.  After much research, we booked a week at the Grande Bahia Principe in Punta Cana.

My obsessive need to make sure I’m ready for anything and neurotic drive for organization had me in a frenzy for weeks – I made list upon list of things I needed and essentially ended up shoving (in carefully zip-locked bags) what my husband called a drugstore into our suitcases.

WHAT IF my son came down with a fever, or hives and an allergic reaction, or had a bad experience with the food and would have nausea or diarrhea??? I had to be ready for anything.  Tonnes of sunscreen were needed because we weren’t going to be sunburned on my watch and lots of aloe for soothing sun-soaked skin was essential too, right?  I mean, I don’t want to be caught in the middle of the Caribbean unprepared – because there are no drugstores there, or supermarkets, or doctors…I was going to a 5-star resort and acted like I was going away for a week in the middle of nowhere.

We arrived to a beautiful resort and the weather was just what we wanted.  Sunny, hot and breezy. Yet, the anxiety in my stomach did not just disappear.  I still felt the need to protect, to ensure all was alright and I just couldn’t let go.

Then, my son took over our vacation and I was ever so grateful.  I tentatively allowed him to take me along on his SUPER EXHILARATING APPROACH TO EVERY NEW EXPERIENCE and was soon so immersed, that I found the knot in my stomach loosened and by the end of the week it had completely disappeared.  By his side, I learned:

  1. Jumping into the water is more fun than swimming.
  2. Rolling around in sand will always be more fun than lying in a lounge chair.
  3. Trying a new language is cool.
  4. Who says you can’t have ice cream before your lunch?
  5. Why can’t you eat donuts and cookies whenever you want, even if it spoils your dinner?
  6. Pretending to be a shark is awesome!
  7. Sponge Bob Square Pants is hilarious and a great way to break from the sun.
  8. EVERY moment is exciting and worth discussing in a loud, exuberant voice.
  9. It’s perfectly okay to take pictures of feet, people’s backs and toys
  10. We didn’t need ONE of the items in my “drugstore” (sunscreen and aloe aside).

Being in the presence of a 4 year-old as he discovers new things and offering him the opportunity to see and learn about different things is simply put, awesome.  It is a true reminder that life doesn’t need to be taken so seriously and that our time here is meant to be enjoyed.

I cannot wait to go on vacation with him again, and with our next little one who will be coming along in about 4.5 months. Even though we didn’t need any of the items in my “drugstore”, I will be packing it again for our next holiday.  As a mom, it is my job to ensure their safety…and then allow myself to be swept up in their fun knowing that I’ve prepared for the rest.

What have you learned from you children while on holiday?


En Español

Para nuestras vacaciones de familia este año, mi esposo y yo consideramos alquilar una casa junto al lago. Pero después de un invierno interminable, una primavera templada y un verano no prometedor, queríamos GARANTIZADO sol, calor y puro tiempo de playa.

Adiós cabaña. Después de mucho investigar, reservamos una semana en la Gran Bahía Príncipe en Punta Cana.

Mi obsesiva necesidad de asegurarme de estar lista para cualquier cosa me tenía frenética – Hice lista sobre lista de cosas que necesitaba y, esencialmente empaque (en bolsas plasticas) lo que mi esposo llamo una farmacia en nuestras maletas.

¿Y si a mi hijo le da una fiebre o tiene reacciones alérgicas, o tiene una mala experiencia con la comida y le dan náuseas o diarrea??? Tenía que estar lista para cualquier cosa. Empaque toneladas de protector solar, ya que no íba dejar que nos quemara el sol y un montón de aloe para calmar la piel bañada por el sol era esencial también, ¿verdad? Yo no me quería sentir atrapado en el medio del Caribe sin recursos – porque no hay farmacias o supermercados allí, o médicos … yo iba a un complejo de 5 estrellas y actué como si fuera estar el medio de la nada.

Llegamos a un hermoso complejo y el tiempo era justo lo que queríamos. Soleado, caliente y ventoso. Sin embargo, la ansiedad en mi estómago no se desapareció. Todavía sentía la necesidad de proteger, de asegurar que todo estaba bien y yo no podía dejarlo pasar.

Entonces, mi hijo se hizo cargo de nuestras vacaciones y yo estaba tan agradecida. Tentativamente le permití que me llevara con el en cada nueva experiencia y poco a poco me pareció que aflojé el nudo en el estómago  y a la final de nuestra vacacion se me desaparecio por completo. Por medio de mi hijo, aprendí:

  1. Saltar en el agua es más divertido que nadar.
  2. Rodar en la arena siempre será más divertido que sentarme al sol.
  3. Probar un nuevo idioma es divertido.
  4. ¿Quién dice que no puedes comer helado antes de tu almuerzo?
  5. ¿Por qué no puedes comer galletas cuando lo desees, incluso si se echa a perder la cena?
  6. Haciéndose pasar por un tiburón es impresionante!
  7. Sponge Bob Square Pants es divertido y una gran manera de descansar del sol.
  8. Cada momento es emocionante y vale la pena discutir en voz alta, exuberante.
  9. Está perfectamente bien para tomar imágenes de los pies, la espalda de la gente y juguetes
  10. No necesita uno de los artículos en mi “farmacia” (protector solar y aloe aparte).

Estar en la presencia de un niño de 4 años de edad, a medida que descubre cosas nuevas y se le ofrece la oportunidad de ver y aprender sobre cosas diferentes es sencillamente, impresionante. Es un verdadero recordatorio que la vida no tiene por qué ser tomada tan seriamente y que nuestro tiempo aquí es para ser disfrutado.

Espero tener muchas vacaciones con él, y con nuestro próximo pequeño que vendrá en aproximadamente 4,5 meses. Aunque no utilizamos cualquiera de los artículos en mi “farmacia”, la voy a llevar de nuevo para las próximas vacaciones. Como madre, es mi deber garantizar seguridad de mis hijos… y, luego dejarme arrastrar por su diversión sabiendo que he preparado para el resto.

¿Qué han aprendido ustedes de los hijos durante sus vacaciones?